Operación logística de punta a punta
El paquete cambia de manos muchas veces. El registro, nunca.
Dropium cubre el recorrido completo: recogida en el comercio, clasificación en nave, reparto en calle y devolución. Cada movimiento queda registrado por quien lo hizo, cuándo y dónde, y sobrevive a que no haya cobertura.
Cuatro tramos, un mismo historial
La mayoría de las incidencias no ocurren dentro de un tramo, sino en el salto de uno a otro. Por eso los cuatro comparten registro.
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Primera milla
Recogida en el comercio y entrada en nave. El bulto se asigna a una caja con control anti-mezcla, se sella y se entrega al transporte con evidencia.
- 02
Clasificación
Cada bulto se escanea y se asigna a su línea, caja o ruta. El operario trabaja con lector físico o con la cámara del móvil.
- 03
Última milla
El repartidor ve su lista y su mapa, entrega, recoge firma y foto, cobra el contra reembolso y registra la incidencia si la hay.
- 04
Devoluciones
Recepción del retorno, devolución al vendedor y traslado entre naves, con el mismo circuito de evidencia que la entrega.
Tres herramientas, un solo sistema
Cada perfil trabaja con la que le corresponde. Comparten datos, permisos y vocabulario.
Lo que sostiene la operación
Cuatro cosas que no se aprecian en una demo de diez minutos y que deciden si una operación aguanta cuando crece.
Todo queda registrado
Cada cambio guarda quién lo hizo, cuándo y desde dónde. Semanas después, una reclamación se responde con hechos y no con memoria.
El trabajo no depende de la red
Lo que se hace sin cobertura se guarda y se sincroniza solo al recuperarla. Ninguna tarea se queda a medias por un sótano o un polígono.
Un solo registro para todos
El panel, las aplicaciones y la tienda escriben en el mismo sitio. Nadie tiene que cuadrar dos listas que no coinciden.
Se adapta a cada operación
Permisos por perfil, marca propia, varios idiomas y varios países sobre la misma instalación.
El detalle que decide
Un sótano sin cobertura no puede parar una ruta
Las apps de Dropium guardan cada acción en el dispositivo y la sincronizan cuando vuelve la red. El repartidor entrega, firma y fotografía igual; el operario clasifica igual. Nadie apunta nada en papel para pasarlo luego.
- Cola de salida visible: el operario ve qué está pendiente de subir, no lo adivina.
- Los eventos se envían en el orden en que ocurrieron, no en el que llega la red.
- Al cerrar sesión el dispositivo queda limpio: es lo que hace defendible usar PDA compartidas.
¿Vemos si encaja con su operación?
Una demo de treinta minutos sobre su propio flujo: primera milla, clasificación, reparto o devoluciones.